La terapia acuática incluye el tratamiento, rehabilitación, prevención y salud de una persona en una alberca o piscina, con un fisioterapeuta especializado.

Estas terapias pueden ser recomendadas para personas de todas las edades y con distintas discapacidades.

Estas terapias están diseñadas para mantener o mejorar la función; equilibrio, coordinación, y agilidad; capacidad aeróbica / condicionamiento de resistencia; paso; locomoción; y la mecánica del cuerpo y la estabilización postural.

Además, las terapias utilizadas para la fuerza, potencia, y resistencia muscular pueden incluir la terapia manual, estrategias de respiración, modalidades electroterapia, ejercicios terapéuticos, y el entrenamiento funcional.

Los beneficios de iniciar una rehabilitación en el agua son muchos: produce mejoras en la movilidad articular, aumenta la fuerza, la resistencia, la elasticidad o el tono muscular de los pacientes.

Además, alivia el dolor, relaja los músculos y mejora la confianza del paciente, que perderá el miedo a la caída o a los movimientos bruscos y se centrará en exclusiva en el ejercicio.

A través de la reducción de las fuerzas gravitacionales en la piscina, la persona es capaz de ponerse de pie y comenzar el entrenamiento de la marcha y ejercicios de fortalecimiento sin causar mayores daños.